domingo, 14 de octubre de 2012


Taller de Expresión Artística para Niños de Ascendencia Mapuche:
Quinta Normal, Octubre 2012. 

Segunda sesión, 10 octubre 2012: Explosión cámbrica.
Esta vez, nuestro Taller era la única actividad de la escuela por la tarde. La Dirección nos asignó la sala de lectura de la biblioteca. La suave música clásica que sonaba allí y el tiempo primaveral hacían muy placentera la ocasión.


Los niños comentaron la buena reacción de sus familias ante la noticia del significado de sus apellidos. La excepción: alguien contó, con pesar, que sus padres no expresaron emoción alguna. Toda la semana vivió dicha indiferencia como menosprecio, casi auto-desprecio. Costó recuperarle para nuestra reunión.

A ello ayudó el vértigo creativo que hoy se desató. De un instante a otro, como si se hubiesen dado permiso, los niños comenzaron a usar de modos novedosos los materiales. Junto a pinceles y lápices, entraron en acción rodillos, tijeras, esponjas, manos. Sus obras fueron acumulándose en la mesa de secado, cada una más personalizada que la anterior.


Y empezaron las confidencias: “A un primo de 18 años le gusta pegarme, me tira el pelo fuerte cuando nadie nos ve, me deja llorando... Una tía me dice Chuky, me da mucha rabia, ella dice que es broma, pero que le cuesta decir mi nombre... Tengo pesadillas con monstruos, a veces tengo miedo que llegue la noche y tenga que irme a acostar...

Dramas de niños, narrados con esa conformidad propia de los niños. Al sugerirles que dibujaran esas situaciones, y así hacerlas públicas, una luz de astucia surgió en sus ojos. Nada dijeron.


Se movía alta energía entre los niños, a duras penas lográbamos seguirles el paso. Nos sentíamos en medio de la explosión cámbrica, ese misterioso momento hace unos quinientos millones de años, cuando, dicen los biólogos, bruscamente la vida floreció en toda su impresionante diversidad, superando la sencillez microbiana de entonces.

Los niños no se querían ir. En momentos de entusiasmo encendido el encuadre sirve como contención para monitores y alumnos. Así, recordando horario y reglas, conseguimos desengancharlos de la espiral del Taller y reinstalarlos en el tiempo común. Como medida extra de protección, les recordamos claramente la probable fecha de término de nuestro proyecto. Al despedirse, como respuesta dilatada a la sugerencia de plasmar lo que en sus casas estuviesen viviendo, varios declararon que regresarían con dibujos y esquemas ya iniciados, a los que les darían “los puros toques finales acá”. ¿Con qué nos sorprenderán?


Nuevamente les agradezco la gentileza de leer estos apuntes. Permítanme reiterarles nuestra solicitud de apoyo, en ideas y/o recursos, para dar continuidad a este Taller. Tenemos presupuesto sólo para este mes. Sus donaciones pueden canalizarse a través de APECH, organización auspiciadora de esta actividad. Saludos, hasta la próxima.


María Eugenia Walker Vicuña, 08-8925090, mwalkerv@uc.cl