viernes, 19 de octubre de 2012


Taller de Expresión Artística para Niños de Ascendencia Mapuche:
Quinta Normal, Octubre 2012.

Tercera sesión, 17 octubre 2012: En la luz del nombre propio.
En efecto, algunos niños llegaron al Taller con bocetos. Frustrando afortunadamente ciertas siniestras expectativas nuestras, derivadas de confidencias suyas, eran bosquejos, en apariencia simples, de sus nombres. Ocuparon la primera parte de la clase en colorearlos y ornamentarlos con esmero. Quizá era un modo de reforzar su experiencia cotidiana de identidad, habida cuenta del fugaz vislumbre de su pertenencia étnica al que los habíamos invitado, o expuesto, en sesiones previos.

O también puede haber sido una inicial declaración de autoría, un ensayo de firma, un intento de conexión con la virtualidad del nombre propio. Como se sabe, desde Proust y Barthes viene la intuición de que un afortunado nombre propio (uno libidinizable) es capaz de movilizar y coordinar las distintas memorias conque contamos los seres humanos, deviniendo en motor de una poética personal, individual.


Con sus nombres propios depositados en la mesa de secado, algunos decidieron ocupar imágenes mapuches en sus nuevos trabajos; otros, en cambio, elaboraron obras más experimentales, no tan figurativas, incluyendo tridimensionalidad, collage, estampado.


Mientras las niñas aprovechaban de socializar entre sí a propósito de esta actividad, exhibiendo conductas cooperativas, los varones esperaban con impaciencia el recreo. Ocurre que a los 45 minutos de clases les permitimos salir de la sala por diez o quince minutos, cuidando por supuesto que no se arranquen del colegio. Anunciada la pausa, los hombrecitos salieron disparados: querían comprobar quién hacía volar más lejos los cohetes de papel que confeccionaron. En cambio, las damitas volvieron muy pronto, para observar los trabajos de unas y otras, elogiándose, haciéndose bromas pesadas, riéndose.


Pues es probable que la siguiente sea nuestra última sesión, les anunciamos que entonces efectuaríamos la ceremonia de clausura. Es una lástima no poder acompañar otro trecho a estos niños. Aunque hemos planificado y dirigido muchos talleres de crecimiento o rehabilitación en base a praxis artística, siempre nos ha quedado la sensación de que pudimos haber hecho algo más. ¿Se dan cuenta que la insistencia en recordar la fecha de término de cualquier taller es también un mecanismo de protección para los profesores?

No obstante, otra vez la realidad se impuso: la Escuela Antumalal es local de votación en las próximas elecciones municipales, a mediados de la semana venidera ella quedará bajo control militar y policial. Nuestro ágape de despedida, pues, lo haremos el miércoles 31 de octubre. Saludos.


María Eugenia Walker Vicuña, 08-8925090, mwalkerv@uc.cl